Discurso de Jeroen Douglas, Solidaridad
Yo diría que el consumo sostenible, en el caso de bananas, debería
contener tres elementos: primero, un precio relativamente alto
para los consumidores, que tome en cuenta los verdaderos costes
de la producción. En segundo lugar, a largo plazo, se podría volver
a tratar las bananas como un producto de lujo: consumir menos
bananas correspondería a un modo de consumo de la fruta mucho
más sostenible. Eso sería una estratgia a largo plazo. A mi parecer,
es completamente ridículo que a veces, los bananos son vendidos
en el mercado europeo a un precio por kilo más bajo que las peras
de mi tío produce muy cerca de aquí. En esto, hay una contradicción
evidente. Un tercer elemento para un consumo más sostenible haría
falta, a mi parecer, una mayor tolerancia en lo que se refiere
a las normas de calidad cosméticas". Eso sería un incentivo para
los bananos producidos bajo control ecológico y permitiría no
tirar tantas bananas a la basura. Eso, por lo menos para mi, sería
un consumo sostenible.
Comercio en el contexto del consumo sostenible: primero, quisiera
recordar que un primer paso hacia el desarrollo consiste para
muchos países en el comercio. Para muchos países en via de desarrollo,
el comercio es un instrumento muy importante en la creación, a
largo plazo, de un nivel económico más alto. Por eso, estoy a
favor del comercio, incluso de bananas.
Desde esta perspectiva, también me gustaría decir que los productores
nacionales deberían entrar en este mundo del comercio bajo condiciones
mucho mejores. Eso significaría que deberían tener el poder de
fomentar el desarrollo regional, lo que les permitiría establecer
un precio justo con contratos de abastecimiento a largo plazo.
Así, también serían capaces de practicar lo que, en términos técnicos,
se llama una "internalización de los costes", es decir imponer
un recargo para los aspectos medioambientales, sociales y laborales.
¿Cuál sería entonces el papel del comercio justo en el contexto
de consumo y comercio sostenibles? A mi parecer, el comercio justo
ofrece una apertura en el mercado, con una base de normas mínimas
como criterios de entrada en el mercado. El recargo de solidaridad
pagado a los agricultores es un instrumento para mejorar constantemente
las condiciones del medio ambiente y del trabajo. Estas medidas
ya han tenido un efecto saludable en las regiones productores
del banano. Así, el Comercio Justo podría ser un instrumento interesante
para establecer paulatinamente una mayor tolerancia en lo que
se refiere a las "calidades cosméticas" y la aceptación de precios
más elevados por parte de los consumidores.