Discurso de Jaime Rhon Dávila
En primer lugar, creo que muy pocos aquí somos productores de
bananos. Así que creo que lo mejor es que emplee poca terminología
técnica, que pueda crear confusión; trataré de ser lo más concreto
posible. En Ecuador, tenemos aproximadamente 300.00 hectáreas
dedicadas al cultivo de bananos. Esto es un 1.92% de la superficie
total del país. De ellas, 127.00 hectáreas, el 42% de las 300.000,
están dedicadas al banano de exportación. Las variedades son Cavendish
(70% aproximadamente) y Gros Michel. ¿Cómo están organizados los
productores? Tenemos 4.739 productores en el programa nacional
del banano. De éstos, 4365, es decir, el 92%, somos pequeños productores.
"Pequeño productor" es aquel que obtiene una reducida rentabilidad
marginal de su negocio. Por tanto, el 92% de los productores ecuatorianos,
somos pequeños productores. El 7,9% son productores medianos y
grandes, con extensiones que superan las 60 hectáreas. Por tanto,
los grandes productores tienen una extensión del 42-35% dedicada
al banano, con una producción que oscila entre 35 y 45 cajas por
semana, es decir, entre 1750 y 2250 cajas por año y hectárea.
Los pequeños productores disponemos del 57,5% del área total,
es decir, 7318 hectáreas, con una producción que oscila entre
23 y 32 cajas por hectárea, lo que equivale a 1150-1600 cajas
por año y hectárea. Urocal cuenta con 600 socios, todos pequeños
productores, pero no sólamente de bananos. (Hay también productores
de cacao y de cítricos.) La producción potencial de bananos de
los productores de Urocal es del orden de 16,500 toneladas al
año. Como pueden ver ustedes, casi el 50% del negocio del banano
en Ecuador está repartido entre los medianos y grandes productores
y el otro 50% entre los pequeños productores.
¿Donde venden los pequeños productores? Vendemos a las transnacionales,
Dole, Chiquita, Del Monte, y también a compañías exportadoras
ecuatorianas como Bonita, BananaRex, Van, Vanov. Existen cerca
de 30 compañías ecuatorianas. Cultivamos dos tipos de bananos:
el primero, convencional, dedicado al mercado habitual, y el otro
es el llamado banano ecológico. Este mercado se ha abierto recientemente.
Es un nuevo mercado en el que estamos trabajando y en el que hay
algunas sorpresas interesantes.
¿Dónde reside la diferencia fundamental entre el banano convencional
y el ecológico? Está en la cantidad y en el tipo de productos
agroquímicos que se utilizan en el proceso, está en la técnica
de plantación, de seguimiento, de desarrollo, de corte, empaque,
transporte, preparación para el transporte marítimo... Es decir,
de ningún modo, el banano ecológico es un banano silvestre, descuidado.
El banano ecológico necesita mucho más cuidado que el convencional.
Existen materiales reactivos en los procesos de producción del
banano convencional que no se pueden utilizar en el del banano
ecológico, que están totalmente prohibidos, y esto obliga a generar
nuevos métodos y a ingeniar sistemas y, también, productos alternativos.
Por ejemplo, el fungicida que se utiliza para el látex en el banano
convencional está prohibido para el banano ecológico. En este
caso, para combatir el látex, utilizamos compuestos a base de
jugo de limón o de torronja, de polen o de miel de abeja. Es decir,
una gran variedad de productos. Nosotros exportamos en el mercado
justo con el sello "Max Havelaar." Hay exportaciones tradicionales
a Bélgica, Dinamarca y, mayoritariamente a Holanda. También hubo
algún cupo para Suiza.
¿Cómo exportamos dentro de este mercado? Hay una serie de normativas
que se llaman "normas Max Havelaar". Son dos tipos de normas.
Las normas gremiales, es decir, la parte social y socio-laboral
del negocio y las "normas ecológicas", que tienden más bien a
suavizar, a limitar el impacto de ciertos agro-químicos sobre
el producto en sí. Ahora, hay que considerar que nosotros estamos
en la zona tórrida del planeta. Hay que considerar que las lluvias
son abundantes, por eso se llama "rain forest". Y hay que considerar
el ataque de la "Sigatoka negra" y otros hongos que impiden que
se hagan fumigaciones que requieran mucho tiempo y paciencia.
Todo lo contrario, tenemos entre dos y tres horas para realizar
la fumigación de varios miles de héctareas y obviamente, tenemos
que emplear los métodos más versátiles, que son los aéreos. En
esto, hay unas ciertas contradicciones con las normas y se pretende
que las normas sean abiertas para ser discutidas y que no sean
simplese imposiciones estrictas. La experiencia en el mercado
del banano ecológico, en cambio, es distinta. Acá, no sólo se
exportan las variedades "Cavendish" y "Gros Michel", también se
exportan "Baby Banana" y "Red Banana" y las condiciones primeras
de calificación de las fincas para poder exportar dentro de este
mercado, están definidas por lo que se llama "Eco-Garantie" de
Nuremberg, Alemania. Ellos certifican, hacen el seguimiento de
la finca, la evaluación y garantizan la calidad del producto que
llega al consumidor. No es un sello exactamente, es un certificado.
Es diferente del sello "Max Haaverlar", que es un sello de comercio
justo.
¿Qué espera del consumidor el pequeño productor en general? Espera
que el consumidor entienda los esfuerzos que hace por hacer su
plantación más ecológica para ofrecer un producto que sea más
alimenticio y que tenga menos metales pesados y tóxicos en su
corteza, y entonces, este esfuerzo debe ser compensado por vía
del precio. Dicho de otra manera, la distorsión del mercado, esperamos
que se corrija en el mismo mercado.
Gracias.