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Campaña para los códigos de conducta.Alistair Smith, Banana Link

Comencemos por la definición: un código de conducta de una empresa es una declaración de las normas éticas que ésta establece. Algunas de las cláusulas sobre las condiciones de trabajo pueden formar parte de declaraciones más amplias que incluyan áreas como la responsabilidad ecológica. Estos códigos son voluntarios y en la mayoría de los casos, redactados por la propia empresa (por lo que conviene dejar clara su procedencia). Por tanto, es importante contrastar los códigos individuales de las empresas con criterios de aceptación general. Las organizaciones relacionadas con los derechos del trabajador han luchado durante décadas para establecer un código aceptado internacionalmente y aplicable a las empresas multinacionales.

La ONU desarrolló algunas propuestas en 1980, pero estas fueron abandonadas tras 12 años de negociaciones infructuosas.

La Organización Internacional de los Trabajadores (OIT) cuenta con una declaración a cerca de los principios de las multinacionales y de la política social desde 1977. Sin embargo carece de medios para denunciar o sancionar de manera efectiva a las empresas en cuestión. Actualmente, las organizaciones internacionales de sindicatos y las ONG’s están redactando códigos de conducta, como parte de sus campañas.

El Partido de los Trabajadores ICFTU y las multinacionales se reunieron en Washington en julio de 1997 y acordaron la base de un código de prácticas laborales para todos los sectores. El resultado de esta reunión fue publicado en diciembre, aquí tengo una copia, y se denomina “El código básico de las prácticas laborales de ICFTU”.

Entretanto se han redactado otros códigos laborales en Norte América y en Europa, algunos referidos a sectores en concreto. Aunque estos códigos tienen distinta procedencia, todos cubren los mismos principios básicos, que se basan en las convenciones de la OIT.

Quisiera, en cualquier caso, hacer una distinción; ahora están apareciendo dos tipos de códigos de conducta (sobre todo en el sector de la industria textil). De esta forma se está dando un nuevo desarrollo en el sector bananero. Los dos tipos de códigos de conducta son por un lado, los que se sitúan entre empresas de producción y trabajadores o asociaciones de trabajadores. Y por otro, los que se sitúan entre las empresas de comercio (supermercados generalmente) y sus abastecedores. Está claro que los abastecedores son estos señores aquí sentados.

Así que tenemos dos tipos de códigos de conducta y tal vez deberíamos diferenciar la estrategia a seguir para cada uno de ellos.

¿Por qué se establecen los códigos de conducta?

Muchas de las empresas que producen bienes de consumo en el mercado actual han adoptado códigos de conducta sobre normas laborales. Esto se debe a la creciente toma de conciencia pública (ciudadanos y consumidores) en Norte América y Europa, en gran parte por la actuación de los medios de comunicación que han sacado a la luz la actuación de importantes empresas cuya producción se basa en la explotación de sus trabajadores. Así, en 1992 un artículo en el Washington Post sobre la producción de los vaqueros Levi’s por parte de trabajadores de una prisión en la isla de Saipan (China), provocó un escándalo entre la opinión pública. La empresa Levi Strauss reaccionó inmediatamente, redactando un código de conducta laboral aplicable a todos sus abastecedores en el extranjero. De esta forma muchas empresas logran una imagen positiva.

Los códigos de conducta son sólo una entre muchas estrategias que componen el total de las acciones de refuerzo de los derechos del trabajador en la economía global. Los códigos, como parte de una estrategia a corto plazo, son importantes porque atañen a todos los trabajadores de una determinada empresa y actúan a través de las fronteras regionales y nacionales. Dado que son una declaración definida de la política de las empresas suponen un refuerzo de la situación del trabajador.

No obstante, hay quien ve los códigos como un mero ejercicio de relaciones públicas por parte de la compañía ya que creen que podrían afectar a los procesos de negociación colectiva.

Aquellos que lleven acciones para establecer códigos de conducta han de estar seguros de que los beneficiados serán los trabajadores y no las empresas. Esto requiere el desarrollo de pactos más firmes entre organizaciones de trabajadores y consumidores a nivel internacional.

Esta sería pues, una de las muchas estrategias para una economía sostenible del banano.

¿Cuáles son las estrategias?

Se han debatido cláusulas de índole social y ecológica. Los sindicatos latinoaméricanos tienen propuestas claras sobre el contenido de esas cláusulas. En la última reunión se debatieron las normas de etiquetado. En teoría esta actividad incluye la participación de los gobiernos y las instituciones internacionales; la segunda actividad suele tener lugar en el sector privado, entre organizaciones de carácter público y empresas privadas y consumidores. Esta puede darse sin la participación de los gobiernos, aunque el papel de los gobiernos sea importante. La UE tiene una función muy importante a la hora de establecer las normas de etiquetado pero el primer paso en el proceso de mejora podría darse sin su participación. La historia ha demostrado que la participación activa de los gobiernos es casi imposible; tal vez lo sea en las etapas finales.

Acuerdos laborales colectivos: Tienen lugar entre los trabajadores de una organización y los patronos o empresas privadas.

El sector de la hostelería no ha entrado en nuestros debates, pero en él, la Unión Internacional de Trabajadores del Sector de la Alimentación ha logrado acuerdos laborales a nivel global con dos empresas transnacionales. ¿Por qué no en el sector bananero? ¿Por qué no imaginar una estrategia de acuerdos laborales globales?

Entre las estrategias que han sido mencionadas esta mañana se encuentra el comercio alternativo. Pero no hemos oído nada sobre un acuerdo internacional de mercancías de este tipo. Probablemente no estén de moda.

Sin embargo existen acuerdos funcionales. El acuerdo sobre el caucho tiene bastante éxito. Es un acuerdo entre países productores y países consumidores, a nivel gubernamental para controlar y regular el mercado, haciéndolo así más previsible y estable. Por qué no imaginar que el caos actual podría desembocar dentro de unos años en el primer acuerdo multilateral del sector bananero (incluyendo las cláusulas de justicia social a la vez que económica y las de carácter ecológico que todos buscamos).

Creo que dado el conflicto a la hora de definir lo que es sostenible y lo que no, deberíamos buscar criterios definidos y considerar la producción actual para ver hasta qué punto es sostenible y hasta qué punto podría ser mejorada en cada país.

Por supuesto, en relación a todo esto encontramos la pregunta: ¿cómo conseguir controlar el cumplimiento efectivo de los acuerdos? Este es el tema más espinoso y sobre él se centra el debate actual en Gran Bretaña.

¿En que consisten los códigos de conducta?

Algunos, como los de Gap y Levi Strauss, ambos del sector textil, son globales y exhaustivos dado que establecen principios muy básicos. Las demandas son siempre muy parecidas: cumplimiento de las leyes locales y nacionales. Sin embargo, más allá de este tipo de normas, suelen estar poco definidos; no hacen referencia directa a las normas de la OIT aunque estas forman la base de las cláusulas. La mayoría, incluyen puntos sobre seguridad en el trabajo y prohibición del trabajo forzado y del trabajo infantil. En algunos casos también se pide la no discriminación. En general se puede decir que las disposiciones de los códigos de las empresas no coinciden demasiado con los de los sindicatos y ONG’s, más bien se acercan a las convenciones de la OIT e incluyen puntos sobre libertad de asociación y el derecho a la negociación colectiva. Esos son los puntos clave para los sindicatos aunque casi nunca se requieren en los códigos de las empresas. El caso de Levi’s, Gap y Reebok son excepciones llamativas. El establecimiento de una relación laboral justa también forma parte del modelo de códigos. Por ejemplo la falta de contrato laboral para los trabajadores en fase de aprendizaje es un tema que no aparece en los códigos de las empresas.

Los modelos de códigos incluyen cláusulas sobre la aplicación y el control de éstos.

En caso de que los abastecedores no cumplan los códigos, suele establecerse una especie de compromiso positivo antes que llegar al término inmediato del contrato, con la subsiguiente pérdida de empleos. Todo esto aparece en el dosier del congreso.

La campaña que dio comienzo a finales de octubre de 1996, con la publicación “The global supermarket” a cargo de una de las ONG’s más importantes de Gran Bretaña, Christian Aid, tenía por objetivo conseguir códigos de conducta sobre normas laborales (no mencionaban entonces el aspecto ecológico). Querían que los supermercados Británicos, que tienen aquí una gran influencia -más que en ningún otro país europeo-, firmaran un código de conducta laboral con sus abastecedores, entre los cuales se encuentras las empresas bananeras. No vamos a leerlo todo, pero para favorecer la traducción pasaré por los puntos clave:

El primer punto menciona las convenciones 97 y 98 de la OIT, el núcleo sin el cual los trabajadores no tendrían ninguna posibilidad de mejorar su situación dada la experiencia histórica: Derecho de asociación y de negociación colectiva.

Igualdad en el trato.

Salarios (un tema delicado que depende de cada país y el nivel de vida de estos): “Los salarios habrán de realizarse en metálico, directamente a los trabajadores, íntegramente y dentro de los plazos acordados. Deberá existir información escrita de manera comprensible sobre los salarios para consulta de los trabajadores. Los salarios deberán superar la media de la industria o los mínimos legales y habrán de ser suficientes para cubrir las necesidades mínimas”.

El problema surge cuando en un país como Nicaragua, por ejemplo, los salarios superan el salario mínimo en el caso de los trabajadores del sector bananero, pero ese mínimo es igual a la mitad de las necesidades alimenticias de una familia.

A continuación tenemos las horas de trabajo, la salud y la seguridad laboral y una referencia al medio ambiente:

“Los abastecedores deberán minimizar el consumo de agua, evitar la contaminación del entorno local, disminuir el uso de productos químicos y ceñirse al código de conducta de la FAO sobre uso de pesticidas”, (este es un tipo de código diferente, un raro ejemplo de un código de una institución internacional y que prácticamente nadie respeta).

Aplicación del código: “Este código de conducta deberá ser controlado por un organismo independiente en el que confíen las dos partes -difícil, pero hay que intentarlo-. Los representantes de los trabajadores deberán participar en la creación de normas apropiadas a la situación local y en los procesos de verificación. El código habrá de ser traducido a todos los idiomas locales y puesto en un lugar bien visible en el centro de trabajo”.

Este código fue desarrollado en colaboración con Fairtrade Foundation, International Union of Food and Agricultural Workers y Christian Aid con sus organizaciones en todo el mundo.

La campaña:

Comenzó en octubre y tuvo un gran impacto mediático. Los periódicos del 28 de octubre recogen el hecho, porque el documento contiene información concreta sobre violaciones de los derechos de los trabajadores y denuncia los productos en cuestión (productos que pueden ser comprados en los supermercados Británicos).

El mismo día comenzó una campaña de consumidores: 2000 cartas que contenían las peticiones básicas fueron enviadas a los supermercados. Estos reaccionaron rápidamente y empezaron a establecer negociaciones. Los resultados, un año después, están el la publicación de Christian Aid, “Change of the checkout?” (“¿Cambio de turno?”). Por tanto, se progresó.

Los bananos son uno de los 6.000 productos de los supermercados Británicos. Banana Group, reúne desde hace 10 a empresas del sector bananero para hacer una publicidad genérica del banano, de manera conjunta. Es decir para incrementar el consumo de bananos. Agrupa a todas las grandes empresas, excepto a las de las Islas de Barlovento, o sea, Chiquita, Del Monte, Dole y dos o tres importadores. Esto pensaban lo siguiente: antes de que los supermercados vengan a nosotros como consecuencia de la campaña, tenemos que negociar nuestro propio código de conducta, como empresas bananeras. Hay que decir que los 10 supermercados más grandes de Gran Bretaña tienen unos ingresos superiores a los de los 35 países más pobres del mundo, y seguro que mucha más influencia en los sistemas de producción.

Así, estas compañías estudiaron el tema durante 12 meses, también en respuesta a otras campañas (por ejemplo la de SITRAP), y se dieron cuenta de que no sólo podían tratar los temas laborales sino que debían tratar otros temas como el medio ambiente para incluirlo en el código. Finalmente han redactado un código de conducta para todo el sector bananero a nivel internacional. Todavía no lo hemos visto ... tienen que firmarlo y hacer algunos cambios. Esperamos que esté listo para la Conferencia Internacional. No es la panacea pero toca todos los temas por los que hemos estado luchando durante estos años. Quisiera terminar con la cuestión del control de la aplicación efectiva de los códigos. No basta con que las empresas digan que están aplicando los códigos. Las organizaciones piden una verificación y control por parte de organismos independientes y cualificados para esa tarea. Así, algunas firmas están empezando a contratar a empresas de gestión y contabilidad para llevar a cabo el control, presentándolas como independientes y cualificadas. Sin embargo los que llevan a cabo la campaña insisten en que las ONG’s y los sindicatos deben tomar parte en este proceso como representantes de los intereses de los trabajadores.

Uno de los principales problemas del control independiente es que dado que los códigos son nuevos, no existe un marco para proceder. Además está la pregunta de quién pagará por lo que resulta ser un servicio caro (el del control). Los activistas reclaman que sean las empresas las que paguen la mayor parte ya que revierte en su propio beneficio, porque sin el control, carecerían de credibilidad.

En Gran Bretaña una grupo de ONG’s y sindicatos han desarrollado un proyecto conjunto llamado “Ethical Trading Initiative” -“Iniciativa por un comercio ético”-, en el que participan 3 miembros de los sindicatos, incluyendo a ICFTU, 3 miembros de ONG’s y 3 representantes de empresas -ninguno del sector bananero. El Ministerio para el Desarrollo Internacional británico a apoyado la iniciativa. Uno de los objetivos clave es el desarrollo del primer proceso de control y verificación independiente apoyado por el gobierno. Es una nueva iniciativa que habrá de ser tomada en cuenta. Por lo tanto, el establecimiento de códigos de conducta es algo fundamental para el desarrollo sostenible de la industria bananera. Las empresas ya lo están tomando en serio y pronto presentarán un código que espero podamos estudiar antes del Congreso de mayo.

No perdamos la perspectiva, esta es una buena estrategia a corto plazo pero no puede sustituir el conjunto de estrategias de que disponemos en nuestra lucha.

Muchas gracias por su atención.

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Erstellt: 1. 10. 1999 | Letzte Änderung: 3. 6. 2000 | © BANAFAIR | Kontakt: Webmaster