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Determinantes políticas: La Agenda 21

Hella Lipper

1. Desarollo histórico que llevó a la Agenda 21

La protección del medio ambiente como enfoque de conferencias internacionales y acuerdos intergubernamentales es un tema todavía relativamente joven. Hace tan sólo 25 años (1972), después de una serie de catástrofes ecológicos, la primera cumbre del medio ambiente tuvo lugar en Estocolmo bajo el lema „el ser humano y el medio ambiente“. La declaración de Estocolmo y el programa de acción firmado allí llevaron a una serie de acuerdos ratificados global y regionalmente. Como otra consecuencia de la conferencia se fundó el programa ecológico de la ONU (UNEP) con sede en Nairobi.

En 1983 la ONU creó la „Comisión Internacional para el medio ambiente y el desarollo“. El llamado „informe Brundtland“ que fue ratificado por la ONU contribuyó a que se prestara atención internacional al medio ambiente y al desarollo como temas pariguales y dió el impulso esencial para que se discutieran los aspectos políticos del „desarollo sostenible“. Es este informe se recomendó que se realizara una segunda conferencia.

Esta se celebró en Río de Janeiro en 1992. Era la primera conferencia sobre el medio ambiente y el desarollo, llamado brevemente UNCED o también „cumbre de la tierra“.

En Río participaron 15.000 delegados de 178 naciones, 115 jefes de estado, representantes de 1.420 organizaciones no gubernamentales (ONG) y 7.000 periodistas. Así se convirtió en la conferencia internacional más grande celebrada hasta ahora.

También la participación de un número tan elevado de ONG en una conferencia internacional fue algo nuevo y sin precedentes. Sin embargo, la facultad de las ONG de influenciar el resultado de la conferencia estuvo limitada, ya que las ONG solo fueron admitidas a los sesiones públicas como observadores. Además, las negociaciones cruciales tuvieron lugar informalmente y sin la participación de las ONG.

En la „cumbre de la tierra“ se ratificaron varios documentos:

  • la declaración de Río sobre el medio ambiente y el desarollo
  • la convención basica sobre el clima
  • la convencion sobre la biodiversidad
  • la declaración sobre los bosques
  • y la Agenda 21

La Agenda 21 que se ratificó de manera no obligatoria en el derecho internacional es el documento central de Río. Diseña un programa de acción para un camino sostenible hacia el siglo XXI. Es el primer documento que destaca el papel que desempeñan las mujeres, la juventud, los pueblos indígenos, las ONG, los municipios, los sindicatos, la ciencia y la agricultura, en crear una concepción para un desarollo sostenible.

Para poder controlar el cumplimento de los acuerdos internacionales de Río, en 1993 se creó una comisión para el desarollo sostenible con sede en Nueva York.

2. La Agenda 21

La Agenda 21 es un programa de acción que trata de solucionar los problemas más apremiantes y que da instrucciones detalladas de acción a organizaciones gubernamentales y no gubernamentales a nivel internacional, nacional, regional y local. Se entiende la Agenda 21 muchas veces como programa exclusivamente para la protección del medio ambiente, pero no lo es. La Agenda 21 refleja el reconocimiento de la complejidad y la interdependencia del mundo que nos rodea. En la Agenda se reconoce que sólo se pueden combatir los problemas complejos causados por el ser humano, mediante medidas complejas y una consideración que tome en cuenta la totalidad de los problemas.

La Agenda 21 se divide en cuatro partes, las cuales se subdividen en 40 capítulos:

  1. Preámbulo (capítulo 1)
  2. Cuestiones sociales y económicas (capítulos 2 - 8)
  3. Conservación y administración de los recursos para el desarollo (capítulos 9 - 22)
  4. Fortalecimiento de la cooperación
  5. Medidas para la realización de la Agenda

La primera parte - cuestiones sociales y económicas - trata de los requisitos generales para dar un empuje hacia el desarollo sostenible. Está incluído también un capítulo sobre el cambio de las costumbres de consumo.

Entre otras aparecen:

„Si queremos alcanzar un desarollo sostenible necesitamos una producción eficaz y un cambio de las costumbres de consumo. En muchos casos, eso require una nueva orientación en los procederes de producción y en las costumbres de consumo, que se han desarollado en los países industrializados, ejemplo que luego se copia en todo el mundo. Todos los países debieran tratar de llevar a cabo nuevas costumbres de consumo, pero los países industrializados tendrían que dar un buen ejemplo para los demás.

No es de esperar que se produzcan cambios fundamentales en los procederes de producción y en las costumbres de consumo en el futuro inmediato, si no se dan señales claras al mercado que demuestren el precio que hay que pagar por el consumo de energía y de materia prima, la explotación exhaustiva de recursos naturales (inclusive los „recursos humanos“, la autora) y la producción de desechos. Se debería fomentar la utilización de señales tales como impuestos ecológicos y contribuciones ecológicas. (Agenda 21, capítulo 4)1

Ya mucho antes de que existiese la Agenda 21, el comercio alternativo empezó al entrar en relación las actividades de formación y el comercio, llamando así la atención sobre las estructuras del comercio global y las consecuencias de nuestras costumbres de consumo. Mediante la venta de los productos se ofrecen alternativas de actuación y se contribuye a un cambio de las costumbres de consumo.

La promoción de una cuota del comercio justo tal y como fue exigido por EUROBAN y como acaba de explicar la señora Chambron, harmoniza perfectamente con la utilización de señales mercantiles.

En cuanto a la política económica internacional y la cooperación mundial y así como a la política de la Orginazación Internacional del Comercio, la Agenda 21 dice:

„Para poder confrontar los desafíos que presentan el medio ambiente y el desarollo, los estados han decidido establecer una nueva cooperación internacional. Ante la necesidad de alcanzar una economía global más eficaz y más equilibrada, y teniendo en cuenta la interdependencia de los miembros de la comunidad internacional, esta cooperación obliga a todos los estados a establecer un diálogo permanente y constructivo. Se reconoce que hay que abandonar la política de confrontación y acercarse a una política global que esté caracterizada por una cooperación sincera y solidaria, para que esta nueva cooperacon tenga éxito. También hay que aumentar los esfuerzos de la política interier y exterior y reforzar la cooperación internacional para poder adaptarse a las nuevas realidades .“ (Agenda 21, capítulo 2.1.)

Sin embargo, la política de la Organización Internacional del Comercio todavía no ha tomado en cuenta suficientemente los principios de la Agenda 21. Aunque exista un comité „comercio y medio ambiente“, en la conferencia de los ministros en Singapur en diciembre de 1996 no se quiso discutir la incorporación de cláusulas sociales. Se siguen subordinando los intereses de un desarollo sostenible a los principios del comercio global libre. Y eso ocurre, aunque los 115 países que firmaron la Agenda 21 se compromitiesen todos a realizarla, pero dado que la Agenda no es obligatoria en el derecho internacional, no se puede reclamar su realización judicialmente.

5 años después de Río hay que hacer un balance negativo también en cuanto a todas las demás cuestiones tratadas en la Agenda 21. El entusiasmo de Río ha desvanecido, y ha cambiado muy poco. Con motivo de la asemblea general extraordinaria en Nueva York el periódico aleman „Die Zeit“ comenta: „Olvida a Nueva York“. En las negociaciones no se conseguió resultado alguno, las posiciones entre el Norte y el Sur se han endurecido. Nadie quiere hacer concesionens, nadie está dispuesto a dar el primer paso. Y a pesar de ello, el artículo de „Die Zeit“ hace un balance desesperanzador y acaba por destacar que no hay otra opción que una „política interior mundial“.

Pese a la desilusión hay que constatar que la „cumbre de la tierra“ ha dado un empuje importante a la discusión sobre el desarrollo sostenible. Sobre todo la Agenda 21 ha iniciado un proceso que está caracterizado por numerosas acciones de los más diversos actores. Es preciso que vayamos recordando a nuestros gobiernos que ellos han firmado la Agenda 21 y que dejen que su política sea juzgada según las normas de la Agenda 21.

La Agenda 21 no sólo ofrece a los gobiernos posibilidades de acción, sino también invita al desarrollo de nuevas técnicas, tecnologías y nuevas industrias. A fin de establecer nuevos contratos comerciales, se hacen propuestas a consorcios internacionales, empresas privadas, organizaciones de finanziación e inversores privados.

Globalmente, se les llama a actuar a empresas de alta tecnología, a las poblaciones indígenas, trabajadores y sindicatos, agricultores y consumidores, estudiantes y profesores, scientíficos, mujeres, niños y ciudadanos.

1 Agenda para un desarollo sostenible - una version generalmente comprensible de la Agenda 21 y de los demás acuerdos de Río; Centre for our Common Future, Michael Keating, Genf, 1993

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Erstellt: 1. 10. 1999 | Letzte Änderung: 3. 6. 2000 | © BANAFAIR | Kontakt: Webmaster