Segundo Discurso
Kingsley Ofei-Nkansah, Ghana, General Agricultural Workers Union
of T.U.C.
Gracias, señor presidente de la mesa, Voy a ser el último en intervenir
y me temo que no traigo ninguna transparencia (en parte a causa
de mi propia incompetencia técnica). Intentaré hacer una exposición
sobre los modelos de consumo a partir de cuentos e historias y
espero que no se duerman.
El 17 de febrero de 1996 visité un pueblo como parte de mi trabajo
habitual. Nuestra metodología consiste en tratar con los agricultores
que viven a cientos de kilómetros y hacer que cuenten todo tipo
de historias para así poder buscar el modo de acercarnos a ellos
y llegar a un entendimiento.
Una de estas historias narra el descubrimiento del banano o plátano:
un hombre se perdió en el bosque y consiguió sobrevivir durante
una semana porque descubrió un nuevo alimento: el plátano. Sin
embargo alguien contó más tarde que en realidad se trataba del
banano. Tras escuchar la historia me preguntaron mi opinión y
yo les dije: ¿Cómo voy a saber, yo que vengo de la capital, si
eso era un banano o un plátano?.
Lo que quiero subrayar aquí, es la noción que la gente tiene a
cerca de sus propios productos básicos y cómo, a partir de la
relación que establecemos con ellos, buscan una respuesta en nosotros.
Este es el primer punto.
En otra ocasión fui a otro pueblo y decidimos celebrar el aniversario
del descubrimiento del banano o ... ¿tal vez era del plátano?
Así que, como sindicato, decidimos establecer un comité de planificación;
a veces este tipo de organización funciona, sobre todo si trabajamos
bajo presión y dejamos a un lado las conversaciones inútiles.
El problema era a quién invitar y cómo disponer los asientos.
Así que se decidimos invitar a todos los trabajadores del sector
bananero ... unas 260.000 personas, de las que 700-800 (con unos
10.000 empleados indirectos) producen la variedad de banano Cavendish.
También había que decidir si hablaríamos de bananos o plátanos;
yo propuse hablar de bananos porque el plátano todavía no entraba
en la agenda de negociaciones y así, cuando el plátano entrase
en la agenda tendríamos una posición más fuerte. Hay mucha gente
en Ghana que produce un tipo de banano que no entra en las normas
de la Comisión del Código Alimentario, un banano pequeño y muy
dulce; en realidad allí hay muchos consumidores que prefieren
este tipo.
Finalmente decidimos sentar en primer lugar a este grupo de productores
de bananos pequeños o plátanos, luego se sentarían los que producen
la variedad Cavendish para Real que vende a Europa y en último
lugar se sentarían los directores de Real.
En este punto surgía una nueva cuestión: cuántas personas venden
este producto. Para explicarlo les contaré otra historia.
En 1979, cuando yo estaba en mi último año de educación secundaria
hice un viaje a un pueblo muy lejano. Así pues, anduve y anduve
hasta que encontramos un racimo de bananos y el compañero que
me guiaba me dijo: coge los que quieras. Cogí uno o dos porque
no estaba seguro de si eso estaría bien. Cuando los probé quedé
asombrado de lo dulces y sabrosos que eran esos bananos pequeños.
Más tarde mi amigo me explicó que esos plátanos eran gratis, que
la gente los dejaba ahí para el que quisiera.
La razón de esta actitud era el alto coste del trabajo que supondría
llevarlos a la ciudad más cercana para finalmente venderlo a muy
bajo precio. No era rentable. Una historia más para explicar la
anterior:
En algún lugar del Reino Unido alguien sembró un montón de tomates
en el jardín de su casa; como no sabía qué hacer con ellos los
sacó a la calle para que la gente se sirviera. Al final del día
nadie había cogido ni un tomate. Así que decidió poner un cartelito
que dijera: 1 libra por un penique. En un par de horas los tomates
desaparecieron.
En el ejemplo de Ghana todo el mundo entendía la situación, dados
los problemas económicos. Pero en el segundo caso, en el Reino
Unido, nadie podía comprender cómo en 1979 podría haber alguien
que regalara sus tomates. Cuando no hay comprensión, no hay confianza.
Las consideraciones económicas pueden significar cosas distintas
dependiendo de quien las interprete. Por eso es tan importante
el entorno cultural de los consumidores.
Y ahora, la última historia: Cuando se introdujo la variedad Cavendish
en Ghana los miembros de nuestro sindicato estaban muy contentos
porque significaba más miembros y por tanto más fuerza, lo que
nos permitiría alcanzar y ver cosas que normalmente no vemos.
La situación en Ghana es distinta a la de Cuba, Costa Rica, Guatemala
etc. Tenemos que luchar continuamente para defender nuestro régimen
liberal. Una vez que obtuvimos el permiso para negociar con una
empresa, esta fue muy amable con nosotros y tras negociar nuestro
primer acuerdo nos dimos cuenta de que podríamos obtener más concesiones.
Esto era una grata sorpresa. Sin embargo los trabajadores no estaban
tan contentos porque a pesar de estar en una situación mucho mejor
que los de las otras plantaciones, el costo de vida en Ghana es
muy alto con respecto a los sueldos y en este sentido, no conozco
a ningún patrono que pueda satisfacer de pleno las demandas de
los trabajadores. Este es un punto conflictivo, es decir, nuestra
colaboración y cooperación como interlocutores sociales con los
patronos para asegurar una cierta estabilidad que permita una
productividad constante.
Así pues, la variedad Cavendish entró en escena. Pero esto no
fue fácil; primero tendrían que introducirla en los mercados locales,
donde la gente estaba acostumbrada a la variedad tradicional.
Así que la nueva variedad se encontraba sin mercado en Europa
y en los mercados locales no gustaba. Además, estos bananos son
cultivados con fertilizantes (cuando no con agroquímicos, pesticidas,
fungicidas etc.) que hacen que la gente se incline por la otra
variedad, el plátano local, que no lleva todas esas sustancias
artificiales. Esta es la actitud de nuestros consumidores.
En cualquier caso, había que vender aquel producto y de ello se
encargarían las mujeres. Estas son muy agresivas y eficaces cuando
se trata del comercio. Efectivamente, consiguieron que la nueva
variedad ganara aceptabilidad. También creo que al conseguir mayor
aceptabilidad en Europa, consiguieron mayor aceptabilidad en Ghana.
De hecho a muchos de nosotros nos empezó a gustar esta variedad,
además cuando la gente es informada de que los bananos Real contienen
un 80% menos de agroquímicos que la mayoría de los otros tipos,
empiezan a aceptarlos más fácilmente.
El mes pasado, Real casi despide a las mujeres que habían hecho
este trabajo durante años. Se supone que es una empresa que respeta
los criterios de justicia social y, en cierta medida los ecológicos.
Así yo intervine en el conflicto y les dije: por qué no llegáis
a un acuerdo: el sindicato garantizará la creación de una asociación
formada por estas mujeres para que puedan funcionar como una empresa
y contar con nuestro apoyo en materia de formación y asesoramiento
para la distribución. El 4 de febrero se llegó a un acuerdo; la
empresa dijo: está bien, vamos a intentarlo durante 6 meses y
luego volveremos a estudiar el desarrollo de la situación. Esto
es un ejemplo de una dirección dispuesta a hacer concesiones en
aras de una mayor justicia, manteniendo a la vez sus consideraciones
políticas.
Creo que todos los problemas en el sector bananero son un reflejo
de las cuestiones y retos en el sector de la alimentación que
confrontan a la gente en el Norte y en el Sur. En nuestro esfuerzo
para acortar la distancia entre productores y consumidores observamos
que en realidad hay mucho que compartir; tenemos distintos niveles
de sociedades. Hemos de buscar lo mejor para encontrar un amplio
consenso de justicia social y lo mejor para la humanidad.
Gracias por su atención.