Biodiversidad y producción sostenible del banano.
E.A. Frison y S.L. Sharrock,
Red Internacional para la Mejora del Banano y del Plátano
La importancia de los bananos y plátanos
Los bananos y los plátanos son dos de los cultivos más importantes
y sin embargo, menos estudiados a nivel mundial. Son el alimento
básico de millones de personas en los países tropicales en vías
de desarrollo y una importante fuente de ingresos para los mercados
locales e internacionales. El área de cultivo es de unos 10 millones
de hectáreas, con una producción anual de unos 86 millones de
toneladas métricas, de las cuales alrededor de un tercio se produce
en cada una de las siguientes regiones: Africa, Asia-Pacífico
y Sudamérica-Caribe. La cosecha global de bananos y plátanos es
la cuarta más importante, tras la de arroz, trigo y maíz. La mayoría
de los productores son pequeños agricultores, que producen ya
sea para consumo propio ya sea para los mercados locales. Los
bananos destinados a la exportación (principalmente la variedad
Cavendish) representan poco más del 10% de la producción total.
Aproximadamente el 87% restante de la producción se compone de
una amplia gama de variedades, cada una adaptada a un medio ambiente
específico y destinada a un uso concreto (para cocinar, comer
directamente ... ). Entre estas se encuentra el plátano auténtico
del Oeste africano y de América Central y del Sur, los bananos
de las zonas altas del Este africano (también destinadas a la
producción de cerveza, los bananos para cocinar del Sudeste asiático
y de las Américas y la variedad Maia Moali/Popoulu del Pacífico.
Los bananos y plátanos crecen en muchos tipos de clima y producen
durante todo el año, lo que supone una fuente de energía durante
el periodo de hambruna entre cosechas. Se adaptan muy bien a
los sistemas de cultivo mixto (incluyendo ganado) y suelen plantarse
también en núcleos urbanos. Cuando se cultivan en sistemas de
producción perennes, mantienen la cobertura del suelo durante
todo el año y cuando su biomasa se utiliza para mantillo del terreno,
la fertilidad del suelo y la materia orgánica se mantienen estables.
Además de ser una fuente de energía barata y fácil de producir,
también son ricos en vitaminas A, C y B6. A todo esto debemos
añadir la importancia económica para el alivio de la pobreza frente
a la creciente urbanización.
Se trata de un cultivo muy importante para todas las regiones
tropicales. En Africa provee mas del 25% de las necesidades de
energía en la alimentación de unos 70 millones de personas. Sólamente
el Este de Africa aporta unos 15 millones de toneladas al año;
es en esta región donde los bananos tienen una mayor importancia
como cultivo básico de alimentación. En algunos países como Uganda,
Burundi y Ruanda, se ha calculado un consumo per capita de 220-440
Kg al año, es decir, el mayor consumo a escala mundial. Los plátanos
y bananos también son un cultivo básico de alimentación en el
Oeste y Centro africano: 10 millones de toneladas son producidos
al año, y el 99% se consume localmente.
En la zona Asia-Pacífico, los bananos son la fruta que más se
produce en Filipinas, Tailandia, Indonesia e India, y se sitúan
en segundo lugar en Malasia. Alrededor de 25 millones de toneladas
se producen anualmente de las cuales el 95% va destinado a los
mercados y el consumo locales. En el Pacífico, a pesar de que
la industria bananera es pequeña en términos absolutos, si tiene
importancia para la economía nacional y para el bienestar de los
agricultores. En cuanto a los bananos para exportación, es en
Sudamérica y la zona del Pacífico donde se producen casi exclusivamente
y su cultivo tiene una gran relevancia socioeconómica. Pero incluso
en esta zona la producción destinada a la exportación no constituye
más que un 30% de la producción total y la mayor parte es cultivada
aún por pequeños agricultores. En la zona del Caribe, tres de
los países más pobres Cuba, Haití y la República Dominicana, producen
alrededor de 1.5 millones de toneladas de bananos y plátanos al
año, el 64% del total de la sub-región; menos de un 1% se destina
a la exportación. Incluso el mayor país exportador, Ecuador, destina
sólo el 50% de la producción a la exportación; Colombia tan sólo
exporta un tercio de su producción.
Problemas principales
Las plagas y las enfermedades han aumentado de modo considerable
en los últimos años y existen numerosos agentes patógenos que
están provocando graves pérdidas en el rendimiento de la producción
en todo el mundo. La enfermedad de las hojas conocida como Sigatoka
Negra y que es provocada por el hongo Mycosphaerella fijiensis,
está considerada como el mayor problema de este cultivo a nivel
global, pudiendo reducir el rendimiento en un 30-50%. La primera
aparición de la Sigatoka Negra fuera de Asia se dio en Honduras,
en 1972 y a esta siguió una grave epidemia en toda Centro América.
Más tarde se extendió a Colombia, Ecuador y Venezuela. En 1992
llegó a Cuba y también ha sido detectada en Jamaica y la República
Dominicana. Ultimamente ha sido localizada en Bolivia y Perú.
En la actualidad amenaza la producción en Brasil y se teme su
llegada a las Islas de Barlovento en un futuro cercano.
El control químico de la Sigatoka Negra no sólo se encuentra fuera
del alcance económico de los pequeños agricultores sino que además,
es muy perjudicial para el medio ambiente. Y a esto hay que añadir
el daño que los productos químicos utilizados pueden causar a
los trabajadores de las plantaciones. En Costa Rica el uso excesivo
de químicos ha dado lugar a la aparición de un agente patógeno
resistente a los pesticidas. Este problema ha reducido la producción
en un 40% dado que los pequeños agricultores no pueden costearse
los fungicidas necesarios para su control.
En Africa, la enfermedad fue detectada por primera vez en Zambia,
en 1974. Luego se expandió hacia Gabón, Burundi y Ruanda en 1986.
Hoy en día se encuentra en 19 países del Africa tropical. Su distribución
en Asia es un tanto incierta, pero ya ha sido detectada en Filipinas,
Java, Sumatra, Oeste de Malasia, Tailandia y recientemente en
Australia. La enfermedad de Panamá (Fusarium mustio) también está
provocando pérdidas considerables. Se trata del Fusarium oxyporum,
un hongo del suelo que afecta al plátano y al banano. Este hongo
está presente prácticamente en todas las grandes extensiones de
cultivo y está considerado como el mayor problema de la producción
en la zona Asia-Pacífico. A todo ello se suma un complejo de nematidas
parásitos de la planta (Radopholus similis, Pratylenchus y Helicotylenchus
multicinctus) que causan graves pérdidas en las cosechas en todas
las regiones.
Variedades Resistentes -la base de la producción sostenible.
Parece evidente que la clave del desarrollo sostenible de la producción
del plátano y banano reside en el uso de variedades resistentes.
Esto permite a la planta defenderse por si misma de las plagas
y enfermedades sin necesidad de productos químicos. El uso de
las variedades resistentes no sólo es más rentable sino que además
no daña el medio ambiente y los trabajadores no están expuestos
a los riesgos que los químicos suponen para la salud.
Por lo tanto, se impone la necesidad de desarrollar, mediante
hibridación, variedades resistentes, no sólo para la exportación
sino también para la producción de los pequeños agricultores.
Sin embargo, el problema reside en la esterilidad de muchas de
las variedades de plátano y banano que dificultan su utilización
en programas convencionales de hibridación, lo cual hace muy elevado
su coste. Estos son los motivos (unidos a la falta de ayudas económicas)
que han retrasado la reciente producción de la primera variedad
mejorada mediante hibridación, para que pueda ser probada y cultivada.
Esto significa que hasta ahora no se han reemplazado prácticamente
ninguna de las variedades locales por las nuevas variedades resistentes.
Además existen muchas otras en Africa y Asia que aún no han sido
estudiadas para determinar su resistencia natural a las plagas
y enfermedades. Así que se podría disponer de un microplasma muy
útil, pero aún no reconocido, para lo cual es necesario realizar
estudios más profundos de evaluación de las variedades. Este es
un punto muy importante ya que la progresiva comercialización
de la producción está amenazando muchas de estas variedades con
la sustitución de los cultivos mixtos por monocultivos. Todos
conocemos los riesgos del monocultivo y las plantaciones que lo
desarrollan son más propensas a los problemas por plagas y enfermedades.
Hibridación de bananos
La hibridación de bananos comenzó en los años 20, en el Imperial
College of Tropical Agriculture, en Trinidad y poco más tarde
en Jamaica con un programa paralelo. Los primeros esfuerzos para
conseguir un híbrido resistente se dirigieron a la enfermedad
de Panamá (Fusarium mustio), que ya había hecho su aparición en
el Caribe afectando al primer exportador, Gros Michel. Esto llevó
al inicio de un programa a cargo de United Fruit Company, en 1959,
en Honduras. Más tarde, en 1984 el programa pasó al gobierno de
Honduras, y se mantiene actualmente a cargo de la Fundación Hondureña
de Investigación Agrícola (FHIA). Los programas de hibridación
han continuado su desarrollo incluyendo ahora, no sólo la variedad
para exportación sino también las variedades para la subsistencia
de los pequeños productores.
Impacto de las nuevas variedades
A pesar de que los programas de hibridación en curso no son suficientes
para abarcar el problema, ya se está avanzando en la investigación.
Se está consiguiendo obtener nuevos híbridos para su evaluación
en varios programas como es el caso de los procendentes de FHIA
de Honduras y de IITA en Nigeria, que están demostrando que la
afirmación habitual de que todos los plátanos y bananos cultivados
vienen de microplasma natural ya no es válida. Ya se han distribuido
híbridos mejorados en más de 50 países para su evaluación y, aunque
ninguno de estos tiene unas cualidades de post-cosecha lo suficientemente
buenas para reemplazar a la variedad Cavendish en el mercado
de exportación, sí podrían conseguir hacerse un hueco en ciertos
mercados. No será fácil substituir la variedad Cavendish en
los mercados europeos -los consumidores están demasiado acostumbrados
a esta. Pero hemos de saber que cualquier industria que dependa
de una sola variedad será una industria altamente vulnerable.
Por lo tanto, hay que desarrollar alternativas.
La variedad de banano FHIA-01 es la primera que ha sido adoptada
para producción comercial. En el mercado Australiano ha aparecido
como Goldenfinger, donde ha demostrado buenas cualidades para
su producción en las zonas sub- tropicales. Esta variedad resiste
a la Sigatoka Negra, a las enfermedades de Fusarium y a los nematidas.
Soporta bien el frío y por lo tanto puede ser cultivado en los
sub-trópicos con una aplicación mínima de pesticidas. Produce
un buen rendimiento de fruta con un sabor ácido-dulce pero con
una textura de maduración bastante más blanda que la de la variedad
Cavendish. Igualmente, una empresa local en Costa Rica ha comenzado
a exportar híbridos FHIA y plátanos y bananos orgánicos. Los consumidores
Estadounidenses y Holandeses ya han recibido los primeros cargamentos
de este tipo.
El impacto potencial de los híbridos Musa en la producción de
plátanos y bananos ya puede ser observado en Cuba. Para finales
de 1997 se esperaba que 8.000 hectáreas fueran cultivadas con
diferentes tipos de híbridos FHIA (FHIA-01, FHIA-02, FHIA-03,
FHIA-18 y SH-3460). Esto supone un 7.6% del área total de producción
de banano. Estos nuevos cultivos están reemplazando progresivamente
plátanos y bananos en la isla.
Otra iniciativa es la del proyecto entre Bélgica y Tanzania en
el que las variedades FHIA-01, FHIA-02 y FHIA-03 junto con otras
variedades están siendo introducidas en la región Kagera de Tanzania.
Las primeras plantas llegaron en 1994 y han tenido una buena aceptación
entre los agricultores locales. Los procesos de multiplicación
y distribución son llevados a cabo por diferentes agentes, entre
ellos 8 ONGs y el Ministerio de Agricultura.
El papel de INIBAP
La Red Internacional para la Mejora del Banano y del Plátano (INIBAP),
fue creada en 1985 en respuesta a la rápida extensión de la Sigatoka
Negra y la necesidad apremiante de multiplicar los esfuerzos de
hibridación de Musa. De esta forma INIBAP fue establecido como
instituto independiente de investigación con un Consejo de Administración
y un Grupo de Apoyo para supervisar el programa. En esta ocasión
se decidió dar un enfoque distinto para tratar el problema, estableciendo
a INIBAP como red y no como un centro internacional de investigación
agraria con sus propias instalaciones. En 1994 tuvo lugar la fusión
de INIBAP con el Instituto Internacional de Recursos Genéticos
Botánicos (IPGRI) y en la actualidad funciona como parte del programa
de IPGRI.
La misión de INIBAP es aumentar la productividad y la estabilidad
del rendimiento de bananos y plátanos de cultivo a pequeña escala
para consumo doméstico así como para mercados locales y de exportación.
Su función consiste en proveer un servicio de información e investigación
partiendo de la interconexión como modus operandi. Entre los principales
socios de INIBAP se encuentran los programas nacionales que colaboran
dentro de programas regionales y los laboratorios de investigación
avanzada que realizan las labores de estudio científico para INIBAP.
INIBAP tiene una importante función catalizadora del resto de
las investigaciones de los otros países y asume un papel especial
ofreciendo el servicio de conservación y distribución de microplasma;
así mismo se encarga de la recopilación y diseminación de la metodología
de investigación Musa y de la información por toda la red.
El abastecimiento de microplasma es un punto fundamental en muchas
de las actividades de investigación de Musa. Sin embargo existe
el riesgo de expansión de plagas y enfermedades a través de las
muestras de microplasma, para lo cual INIBAP a establecido un
sistema de seguridad en este proceso. INIBAP también a logrado
reunir la mayor colección de microplasma Musa in vitro, con unas
1.114 muestras. Este material se encuentra en el Centro de Tránsito
de INIBAP (ITC) y está disponble de manera gratuita para todo
aquel que lo necesite bona fide en cualquier parte del mundo.
Hasta la fecha se han distribuido más de 6.000 muestras de microplasma
a más de 70 países.
Con objeto de reforzar la circulación de microplasma de los programas
de hibridación a programas nacionales, INIBAP estableció en 1991
el Programa Internacional de Prueba de Musa. Este programa permite
a los programas nacionales un acceso precoz al microplasma mejorado
a la vez que provee programas de hibridación con puntos de seguimiento
en todo el mundo. Actualmente, están siendo evaluadas las variedades
de 4 programas de hibridación en 37 lugares dentro del marco de
IMTP y ya tenemos resultados prometedores de otros programas que
podrán ser probados en futuros tests de IMTP.
INIBAP de acuerdo con su propio modus operandi en red ha establecido
4 redes de investigación que agrupan a 46 países. Estos han demostrado
ser efectivos a la hora de establecer prioridades de investigación
a nivel regional y mejorar este tipo de actividades. Las redes
regionales tienen un papel importante respecto al uso de la diversidad
de Musa ya que aportan el marco para el intercambio de información
sobre el microplasma Musa disponible en esas regiones. Además
los intercambios y visitas permiten a los investigadores de la
red su familiarización con los microplasmas, variedades y formas
de cultivo regionales. La colaboración y la asociación entre los
investigadores de Musa a nivel global también ha sido fomentada
por INIBAP, dando como resultado la creación de un programa global
para la mejora de Musa (PROMUSA) y ofreciendo sus servicios como
secretariado.
Además de apoyar la investigación estratégica que desarrollan
sus asociados, INIBAP ha diseñado un software para el Sistema
de Información de Microplasma de Musa (MGIS). Este programa informático
está siendo distribuido entre todos los conservadores de colecciones
de microplasma Musa y permitirá el acceso a datos sobre muestras
de los bancos de genes para que puedan ser archivados con un mismo
formato. El MGIS opera como un sistema descentralizado que cuenta
con encargados de la conservación de las colecciones para controlar
sus propios datos. INIBAP ofrece apoyo técnico y facilita el intercambio
de datos entre los participantes de MGIS. La disposición de información
sobre las variedades de las distintas colecciones es un elemento
que fomentará el uso de ese material.
Perspectivas de futuro
El uso de la diversidad de Musa se encuentra aún en fase primaria
dentro de la producción de plátanos y bananos. El tránsito de
microplasma entre países o regiones es por el momento relativamente
pequeño y tan sólo unas pocas variedades han tenido un cierto
impacto fuera de sus áreas tradicionales de producción. No ha
sido sino en los últimos años cuando se ha establecido un sistema
para el tránsito seguro de microplasma Musa, así como la clasificación
apropiada de virus. Esta actividad estuvo prohibida anteriormente
por el alto riesgo que comportaba el tránsito. En cualquier caso,
la diversidad es una baza fundamental para el desarrollo de sistemas
de producción sostenible en el futuro. Muchos países están llevando
a cabo un gran esfuerzo para identificar y clasificar las variedades
que ya existen en los bancos de genes para poder identificar el
material más útil. Además, cada vez hay un mayor número de nuevas
e interesantes variedades producidas por los programas hibridación
de Musa. Cada vez es mayor la circulación de microplasma hacia
los programas de evaluación nacionales. El desarrollo de variedades
resistentes es una vía muy interesante sobre todo para los pequeños
agricultores que no pueden afrontar el costo de los pesticidas
y productos químicos.
Pero la gran industria de la exportación también necesitará estas
nuevas variedades resistentes. Estas suponen un cultivo ecológico
y son fundamentales si se quiere llevar a cabo un intento serio
para desarrollar la producción orgánica. La reducción de químicos
mediante el cultivo de las nuevas variedades también beneficiará
a los trabajadores de las plantaciones. Es más, la aparición de
una gama de variedades distintas permitirá el desarrollo de huecos
de mercado y de alternativas de estrategias de comercio. Por último,
hay que tener en cuenta que la existencia de una amplia gama de
variedades podría ser la tabla de salvación de la industria exportadora,
evitando catástrofes como la que hundió a la variedad Gros Michel
a principios de siglo.
INIBAP tiene una tarea importante en este sentido, coordinando
programas, fomentando la colaboración y con su Programa Internacional
de Pruebas de Musa además de las actividades del Centro de Tránsito
de INIBAP, que permitirán que el material mejorado sea distribuido
en los países productores. La investigación de las técnicas mejoradas
de clasificación de virus acelerará el proceso de distribución
de microplasma, mientras que la disponibilidad de información
sobre las muestras de Musa fomentará su uso por parte de los programas
nacionales.
Sin embargo, son muchas las necesidades de la investigación y
cada vez es más apremiante la necesidad apoyo en esta actividad.
Un punto fundamental, será por tanto, la concienciación de científicos,
políticos y opinión pública para que conozcan la importancia de
bananos y plátanos como alimento básico. Aún queda mucho camino
por recorrer y en concreto en estos tiempos de escasez de recursos,
será fundamental que la significación global de bananos y plátanos
deje de ser un tema olvidado por científicos y posibles donantes
de fondos,