El Comportamiento del Consumidor
Ulco Koers
Mi nombre es Ulco Koers y llevo dos meses y medio trabajando como
encargado de marketing para Agrofair, una organización de comercio
que importa bananos OKE bajo comercio justo con el sello de calidad
de Max Havelaar para el mercado europeo, desde finales de 1996.
Hasta la fecha, he podido observar la situación del mercado desde
diferentes perspectivas: contable para Chiquita, investigador
para solidaridad y coordinador de marketing para una empresa de
maduración y distribución.
Actualmente Agrofair importa bananos de Ghana, Costa Rica y la
República Dominicana y por el momento estamos operando con éxito
en el mercado de la zona del Benelux. Ahora que se está produciendo
la explosión del comercio justo en Europa, existen muchas posibilidades
dentro de un mercado que evoluciona rápidamente. Como encargado
del marketing, me ocupo de la imagen y de la estrategia de comunicación
para los bananos OKE. Mi objetivo es definir la marca OKE dentro
del mercado en equilibrio con la marca de calidad MH/TRANSFAIR,
para dar un mayor impulso al mercado del banano.
Hace unos días me preguntaron si me gustaría ofrecer mi visión
sobre la actitud del consumidor con respecto a los bananos bajo
comercio justo. Es un placer para mi, el poder expresar mi opinión
a través de la mirada del consumidor.
Hace unos años realicé un viaje con mi novia a través de Asia.
Lugares distintos, costumbres distintas, olores distintos, comida
distinta pero siempre encontramos bananos. Unas veces pequeños,
otras demasiado maduros, con mal aspecto; podían encontrarse para
desayuno, como merienda para llevar en la mochila, cocinado etc.
En cualquier lugar, siempre contábamos con la fuente de energía
que supone el banano. Lo importante era el banano, no nos fijábamos
en si era más o menos perfecto. Además, el banano marcaba la existencia
de mucha gente, como por ejemplo, los Mabris, un pueblo nómada
del Sur Este asiático que vive en construcciones de hoja de banano
y bambú. Las condiciones de vida eran realmente básicas, algo
impresionante.
De regreso a Europa mi comportamiento de consumidor cambió completamente.
Un factor importante fue que mi percepción de la calidad había
cambiado. En teoría podía elegir entre bananos perfectos -idénticos,
de color amarillo
Me había acostumbrado a comprar bananos pequeños
y ahora me encontraba con que el banano perfecto, el que a todo
el mundo gustaba, era grande.
Cuando volví a casa leí un artículo sobre solidaridad, en mi investigación
a cerca de cómo introducir los bananos bajo comercio justo. Esto
suponía la oportunidad de comenzar un estudio de mercado, para
definir los términos necesarios para la introducción de bananos
bajo comercio justo.
Tal y como me había demostrado mi propia experiencia, el aspecto
y el color del banano eran fundamentales. Resulta que la compra
de bananos por parte del consumidor, se basa en un impulso momentáneo
-en más del 50% de los casos, los bananos se compran aunque no
aparecen en la lista de la compra. Pero el consumidor necesita
examinar el producto, tocarlo, sentirlo. Así que resulta fundamental
el poder ofrecer una calidad continua capaz de afrontar la competencia.
Dada la fragilidad de los bananos, muchas cosas pueden salir mal
en los procesos de logística, incluso una vez que han llegado
al lugar de venta. Los bananos siempre corren el riesgo de sufrir
cualquier daño. Esto significa que las cadenas de comercio necesitan
comprometerse y estar motivadas para poder ofrecer con éxito a
los consumidores un banano comprometido en el plano social y ecológico.
Conversación de un cliente con el responsable del departamento
de frutas y verduras:
- Perdone, ¿qué son los bananos justos?
- Pues, los que
los que cultivan en el tercer mundo, o algo así.
- Y ¿cual es la diferencia con los normales?-Pues, que son un poco
más caros por lo del comercio justo.
- Y ¿de sabor?
- Yo creo que es lo mismo, un banano es un banano.
Sin duda, un banano es un banano. Pero están los bananos OKE y
los otros. Esto significa un cambio en la percepción desde el
primer canal de mercado hacia el consumidor final.
Pasemos al análisis de algunas cifras de Holanda y Bélgica para
ver las grandes diferencias que existen entre estos países a pesar
de la proximidad geográfica.
En el mercado alemán se observa un 89% de los consumidores conocen
la marca OKE MAX-HAVELAAR. Un 57% conocían los bananos OKE MAX-HAVELAAR
en 1997, y un 20% compraron el producto. El 46% de los consumidores
estaría dispuesto a comprarlos. El 90.4% de los consumidores holandeses
compró bananos en 1997 y el 86.8% los compró en supermercados.
Si comparamos el grado de familiaridad con la marca entre los
consumidores holandeses y belgas, observamos una gran diferencia.
En Bélgica sólo el 37% de los consumidores conoce la marca de
bananos OKE MAX-HAVELAAR, de los cuales el 13% compró el producto.
Existe una intención de compra de bananos bajo comercio justo
del 71%, cuando es posible obtenerlos en supermercados.
Los consumidores holandeses están, por lo general más abiertos
a iniciativas de comercio justo, mientras que los belgas se preocupan
más por el aspecto ecológico del comercio de bananos. La cultura
tiene un gran peso en el comportamiento del consumidor. Observamos
también que según el estilo de vida belga, la alimentación es
mucho más variada que en Holanda. El consumidor belga está acostumbrado
a escoger entre una mayor variedad de bananos. Dado que éste no
conoce los puntos de venta de los bananos justos, suele elegir
aquellos que responden a la mejor relación calidad/precio. De
manera general, podemos decir que una de las condiciones para
tener éxito en el mercado, es aportar una alta calidad de manera
constante. En Bélgica prevalece el factor precio como consecuencia
del desconocimiento del concepto de comercio justo. Cada país
tiene sus propias costumbres. Por ejemplo, hace algún tiempo pude
ver cómo un señor mayor entraba en el supermercado y compraba
3 racimos de bananos de un golpe. ¡Nunca vi algo así en Holanda!
La intención de compra de bananos justos en Europa es de casi
_ de la población, siempre que se garantice la misma calidad y
el mismo precio que tienen los bananos normales. Podemos decir
que cada país tiene un límite de precios por encima del cual se
produce un efecto negativo en el volumen de ventas. El impulso
de compra de bananos OKE queda anulado cuando su diferencia de
precio con los otros es demasiado grande.
A parte del colectivo de consumidores fieles al comercio justo
(2.5%), nuestra acción está dirigida a un consumidor medio, entre
25 y 45 años, con dos salarios en casa y con niños. Vemos cómo
el impacto de nuestros productos es mayor en las grandes ciudades
y cómo existen diferencias importantes en la conducta del consumidor
dependiendo de su educación, de sus ingresos
En 1997, en Holanda
se ha venido dando una intensa actividad pro-comercio justo en
los mercados regionales, visitando supermercados, realizando exposiciones
la energía y la simpatía fueron factores muy importantes.
Hace poco recibí una llamada de la iglesia de mi pueblo; me dijeron
que querían presentar los bananos justos. Incluso estaban dispuestos
a alojar la feria de los bananos OKE en frente de la iglesia.
En mi pueblo no hay ningún supermercado donde se vendan estos
bananos; por eso creo que la energía de este tipo de acciones
es fundamental. La creatividad y la voluntad de adaptarse a la
visión del consumidor son por lo tanto necesarias. En mi opinión
los bananos justos son un producto con excelentes oportunidades
de comunicación.
El poder ofrecer una continuidad, una calidad del producto, establecer
una motivación en todos los niveles de la cadena de mercado, es
algo esencial en toda situación de mercado. Si logramos combinar
todo esto con una estrategia de mercado apropiada en cada país,
entonces podremos introducir con éxito los bananos justos en Europa.
La estimulación de la simpatía del consumidor junto con una actitud
profesional, supone un sinfín de posibilidades.