Consecuencias posibles de la aplicación de las normas internacionales
de la Comisión de Código Alimenticio en la producción sostenible
de bananos
Rainer Engels, Germanwatch
Comisión del Código Alimenticio (CCA).
La CCA es una comisión de la ONU dentro de la Organización para
Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial
de la Salud (OMS).
Se fundó en los años 60 con objeto de establecer normas internacionales
para los alimentos y poder así facilitar el comercio internacional
teniendo en cuenta aspectos sanitarios. En esta comisión los gobiernos
participantes se reúnen cada dos años.
Las normas de este código son voluntarias y se ofrecen a todos
los países para que las utilicen en el sentido que acabamos de
mencionar. Existen muchos subcomités especializados en un campo
concreto que llevan a cabo propuestas específicas (por ejemplo,
el Comité de Frutas y Verduras, el Comité de Residuos de Pesticidas,
el Comité de Embalado y Etiquetado o el Comité para los Principios
Generales).
Las normas propuestas han de pasar por un proceso de diez pasos
y recibir los comentarios de los gobiernos nacionales además de
los resultados de las negociaciones a nivel internacional. El
paso más importante es el octavo, imprescindible para ser adoptadas
más tarde. Los pasos noveno y décimo sólo se refieren al uso de
normas para la legislación nacional, y son opcionales.
La CCA ha pasado a ser un organismo más influyente en los últimos
tres años, desde que la OMC la definió (sin consultar a nadie)
como el organismo internacional más apropiado para el establecimiento
científico de normas. Por lo tanto, en caso de conflictos comerciales,
las normas del Código tienen ahora carácter legal vinculante,
lo que el propio Código nunca había pretendido. Además, la CCA
no tiene un procedimiento de toma de decisiones adecuado en caso
de falta de acuerdo.
Existen algunas normas del Código que son importantes respecto
a la producción sostenible (y también no sostenible) de bananos,
y que veremos más tarde.
Importancia
Desde 1995, gracias a la OMC, los conflictos comerciales entre
países pueden resolverse mediante un sólido mecanismo preestablecido.
Esto puede afectar en gran medida la producción bananera por lo
siguiente: la OMC establece unas líneas exactas a seguir en cuanto
a medidas técnicas, sanitarias y fitosanitarias y normas que afectan
al mercado internacional. Sin adentrarnos en los detalles, observamos
cómo el conflicto sobre las hormonas entre USA y la UE muestra
la dificultad, incluso para la UE, a la hora de establecer normas
mas exigentes que las internacionales (establecidas por la Comisión
del Código Alimentario).
Si un país en vías de desarrollo establece normas respecto a la
sostenibilidad, como el no uso de ciertos pesticidas (dirty dozen)
en la producción de bananos, tendrá que presentar datos científicos
que justifiquen el que esas normas sean más exigentes que las
que requiere la Comisión del Código Alimentario por motivos sanitarios.
Es algo bastante difícil, incluso para los países con un alto
nivel de desarrollo.
Otro ejemplo es el del etiquetado de bananos procedentes de una
producción sostenible. Esto tiene que ver con la producción y
no con el propio producto y tiene graves consecuencias de acuerdo
con el cumplimiento de las normas de la OMC. Esto se debe a que
si se dan ventajas en cuanto a la competencia en relación a este
tipo de etiquetado, los países importadores que no tengan unas
normas de sostenibilidad similares podrían activar el mecanismo
de la OMC preestablecido para los conflictos comerciales y que
tendría unos resultados imprevisibles.
Dado que las normas para los alimentos son propuestas por la Comisión
del Código Alimentario, tal vez sería interesante ver con mayor
detenimiento las normas del Código sobre los bananos para estudiar
si la producción sostenible podría verse amenazada por estas.
Norma del Código para los bananos (Alinorm 97/35, Apéndice III)
Esta norma ha sido aprobada el la última sesión de la CCA en junio
de 1997 y regula temas relacionados con la calidad, el tamaño,
las tolerancias, la presentación, el etiquetado o marcado, productos
contaminantes e higiene.
De modo resumido: Calidad es la ausencia de daños perceptibles
a simple vista, de insectos o de deformaciones además de un estado
de desarrollo fisiológico que permita alcanzar la madurez del
producto. Los bananos se clasifican en tres clases: clase extra,
clase I (los defectos superficiales no superan los 2 cm cuadrados)
y clase II (los defectos superficiales no superan los 4 cm cuadrados).
Longitud mínima: 14 cm.
Diámetro mínimo: 2.7 cm.
Las tolerancias de calidad han de reunir tan sólo del 5 al 10
por ciento de los requisitos de la siguiente clase más baja.
La tolerancia para el tamaño es del 10%.
La presentación del producto ha de ser uniforme y el embalado
debe protegerlo debidamente.
El etiquetado se limita a una lista muy reducida: identificación,
naturaleza del producto, origen e identificación comercial (por
ejemplo, la clase).
En cuanto a los contaminantes, sólo hay una disposición que dice
que los bananos no deben contener metales pesados en cantidades
que puedan representar un peligro para la salud y que los bananos
deben cumplir la norma de límite máximo de residuos establecidos
por el Código.
A cerca de la higiene, hay una referencia al Código de Práctica
Internacional Recomendado -Principios Generales de Higiene en
los Alimentos- y se dispone que los bananos deberán estar libres
de microorganismos, parásitos o sustancias peligrosas para la
salud.
Conclusión: el Código de Normas para los Bananos podría ser problemático
para la producción sostenible, ya que establece tolerancias dentro
de márgenes muy estrechas en cuanto a la apariencia y la calidad
técnica que resultan difíciles de alcanzar.
Límites máximos de residuos (LMRs)
Hay una larga lista de pesticidas con LMRs para los bananos.
Estos son importantes para la producción sostenible porque resulta
muy difícil, sobre todo para los países en vías de desarrollo,
establecer un límite cero con una base científica.
Tan sólo hay un Código de LMRs para los metales pesados que sea
significativo para los bananos: el contenido de plomo debe ser
inferior a 0.1 mg/Kg.
Código de práctica internacional recomendado para el embalado
y transporte de fruta tropical y verdura (CAC/RCP 44-1995) Vol.
5B, Sup. 1
Se refiere más bien al transporte y no a la producción. Resultan
significativas para la producción sostenible las disposiciones
sobre embalado y prerefrigerado:
El embalado debe soportar las operaciones de carga y descarga,
el peso de otros contenedores apilados encima, los impactos y
vibraciones del transporte y altos niveles de humedad. Hay una
amplia lista de materiales que pueden ser utilizados a este efecto,
así como métodos de embalado, tipos de recipientes y métodos de
prerefrigerado.
Norma general del Código para el etiquetado de alimentos preembalados
(norma mundial) (1-1985 (Rev. 1-1991)) Vol. 1, Sección 4
En este punto aparece un término importante: reclamo, es decir
cualquier indicación que afirme, sugiera o implique que un determinado
producto tenga determinadas cualidades de origen, propiedades
nutritivas, naturaleza, procesado, composición o cualquier otra
cualidad. Este no deberá ser falso o inducir a confusión.
Esta definición no excluye un etiquetado de producción sostenible,
si está bien definido, como por ejemplo en la regulación europea
sobre agricultura ecológica.
Código de práctica internacional recomendado -Principios generales
de higiene en los alimentos.
Este código no tiene una significación práctica para el desarrollo
sostenible del sector bananero. Los puntos principales que parten
del CCA y que podrían afectar de manera negativa la producción
sostenible de bananos son los referidos a los límites máximos
de residuos para pesticidas y la clasificación de calidad.
Una posible estrategia sería ejercer presión para la creación
de un Código de normas para la producción sostenible. Esto tal
vez no sea una estrategia muy realista pero un debate abierto
sobre esas normas haría que los gobiernos que se oponen ganen
un conflicto comercial en el seno de la OMC.